Heredero de una cadena viva
Mullah Abdulhafez Khalid Jorge —Mullah Khalid para sus hermanos— guía a los Estudiantes del Islam en Guanajuato. Recibió el camino de la tarīqa shadili-darqawi-ʿiyadiya, una línea que, eslabón por eslabón, se remonta a Abu Madyan de Sevilla, al Imam Ali ibn Abu Talib y, por él, a Rasulullah ﷺ.
Su maestro directo es maulana Yahya al-Kanadi, que Allah le alargue la vida, discípulo a su vez de maulana ʿIyad ibn Yusuf, el vértice de nuestra tarīqa, que falleció en Guanajuato en 2001. También considera maestro suyo al sheij Shalik, quien guía a su hermano por Allah, Habib el Kashlán.
Sus maestros
Maulana Yahya estudió con numerosos maestros del camino en Estados Unidos, Omán y Makkah: sobre todo con maulana ʿIyad, el discípulo predilecto del sheij Hamud al-Faransi, y con Faysal Khan, de los Emiratos, quien lo socorrió cuando, por decreto de Allah, necesitó un boleto de regreso a América.
En sus largas temporadas con su familia en la Ciudad de México y en León, Guanajuato —pausas de meses en medio de viajes que parecían no terminar—, maulana Yahya enseñó a Mullah Khalid con paciencia y esmero. Con el tiempo, Mullah Khalid se ha sentado también con otros maestros en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, y en línea, y por la gracia de Allah ha alcanzado fluidez en inglés y comprensión lectora del árabe.
Un amante de los libros
Mullah Khalid se considera, ante todo, un amante de los libros, que reúne en su casa en gran número y con entusiasmo. La hermandad conserva además verdaderos tesoros, como un dhikr escrito de puño y letra del sheij Ahmad ibn Mustafa al-Alawi y manuscritos de un opúsculo de dhikr en árabe y francés dictado por el sheij Abu Musa.
De maulana ʿIyad llegó además un tesoro más terrenal: las monedas de oro y plata que heredó de sus padres no musulmanes. Casi todas se repartieron en vida del maulana; el resto pasó a maulana Yahya, quien lo distribuyó entre sus alumnos. A Mullah Khalid le correspondieron cerca de cinco kilogramos de plata, recibidos con una sola condición: que se convirtieran en libros.

Fiel a lo recibido
Junto con su hermano Habib, Mullah Khalid ha declinado tres invitaciones para integrarse a las tarīqas establecidas en México. Lo hicieron por fidelidad a lo que recibieron de sus maestros. La independencia frente a cualquier financiador, la libertad de conciencia, la shuʿūbiyya —el respeto por la cultura y la identidad de los pueblos no árabes— y la sobriedad en el ʿirfān son valores que quieren conservar intactos mientras Allah les dé vida.
Luz sobre Luz
Para que esas enseñanzas no se perdieran con el paso de los años, Mullah Khalid las puso por escrito en su libro «Luz sobre Luz», con la esperanza de transmitirlas algún día a sus hijos, si Allah así lo quiere. Habib el Kashlán, que vive en Chiapas entregado al ascetismo y al ayuno constante, lo revisó y corrigió sin aceptar nada a cambio.
Como él mismo dice: si en su obra hay algún beneficio, es por la bendición de Allah; y si hay algún error, es suyo, y por él pide perdón de antemano.
