Cientos de miles de jóvenes franceses exigen escuelas dignas y maestros suficientes; desde Washington, Trump asegura que se trata del islam que quiere apoderarse de Francia. Teherán, en cambio, señala el doble rasero de Occidente.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, publicó el martes 6 de octubre en su red Truth Social que las protestas estudiantiles que sacuden Francia no tienen que ver con la educación, sino con una «migración masiva fuera de control» y con «el islam que quiere apoderarse de un país que antes fue grande». No ofreció ninguna prueba que sostuviera su afirmación.
Los hechos dicen otra cosa. El movimiento comenzó el 17 de septiembre en un liceo de las afueras de París y se extendió a todo el país. Sus demandas son las de cualquier estudiante del mundo: salones saturados, falta de profesores e instalaciones en ruinas. Según N+, los jóvenes reclaman más recursos para la escuela pública y la cobertura de las plazas docentes vacantes.
La agencia AFP fue clara: en Francia no se ha establecido ningún vínculo entre el movimiento estudiantil y reivindicaciones religiosas o identitarias. Lo que sí hay es represión: más de 5,000 detenidos, en su mayoría menores de edad, unos 200 estudiantes heridos y un muchacho de 15 años que perdió una mano en Lens tras la explosión de una granada durante una intervención policial. Tras ese caso, el ministro del Interior, Laurent Nuñez, suspendió el uso de granadas aturdidoras contra los manifestantes.
El 6 de octubre fue la jornada más grande: más de 250,000 personas según el gobierno francés, y cerca de 450,000 según los organizadores. El día anterior, el Ministerio de Educación contaba 413 planteles con bloqueos o afectaciones. El propio gobierno del primer ministro Sébastien Lecornu reconoció el fondo del problema al anunciar cinco frentes de trabajo: reemplazo de maestros ausentes, horarios escolares, reparación de edificios —sanitarios, calefacción, comedores e internados—, reformas a la plataforma de admisión universitaria Parcoursup y participación de los estudiantes. Ninguno de esos puntos menciona religión alguna.
El musulmán como chivo expiatorio electoral
Las palabras de Trump no se explican por lo que pasa en Francia, sino por lo que pasa en Estados Unidos. Su partido llega en desventaja a las elecciones legislativas del 3 de noviembre y, según AFP, la guerra contra Irán y el costo de la vida amenazan con quitarle el control del Congreso. Comentaristas del movimiento MAGA llevaban días difundiendo videos de los disturbios franceses para alimentar su discurso contra la inmigración.
El método es viejo y en México lo conocemos bien. El mismo hombre que en 2015 lanzó su campaña presidencial acusando a los migrantes mexicanos de ser criminales, hoy acusa al islam de los problemas de unas escuelas francesas con goteras. Cambia el blanco, no la receta: ante una crisis social, culpar al extranjero y al creyente antes que reconocer el abandono de los servicios públicos.
Tampoco es un discurso aislado. En abril, en plena guerra contra Irán, Trump amenazó con que «una civilización entera morirá esta noche» si Teherán no abría el estrecho de Ormuz. Quien habla así de una nación musulmana milenaria no tiene autoridad moral para presentarse como defensor de la civilización frente al islam.
Irán: el problema es el doble rasero
La voz que más claramente ha señalado la hipocresía occidental ha venido de Teherán. El mismo 6 de octubre, la cancillería iraní convocó al embajador de Francia, Pierre Cochard. Hamid Ahmadi, director general interino de Derechos Humanos, le transmitió su preocupación por los heridos, por los más de 5,000 arrestos y por la entrada de policías en planteles y salones de clase, y pidió a París respetar el derecho de los jóvenes a reunirse pacíficamente.
El problema no es la protesta; el problema es el doble rasero.
— Esmaeil Baghaei, portavoz de la Cancillería de Irán, en X
Baghaei aclaró que la violencia contra la policía y los daños a la propiedad pública no se justifican, pero recordó que los derechos humanos y el derecho a protestar no pueden depender del lugar donde ocurre la manifestación. Las mismas capitales que en enero dictaban lecciones de contención a Irán hoy llaman «violencia urbana» a las marchas de sus adolescentes. París respondió convocando al embajador iraní el 7 de octubre y calificó de desinformación los señalamientos de Teherán; el canciller Jean-Noël Barrot insistió en que Francia debe contar su propia versión de los hechos.
Así, Francia quedó entre dos lecturas opuestas: la de Washington, que convierte a los musulmanes en amenaza para justificar su agenda, y la de Teherán, que exige a Europa medirse con la misma vara que aplica a los demás. Una nace del miedo al otro; la otra, de la dignidad de quien se niega a aceptar sermones de quien no practica lo que predica.
Lo que enseña el Corán ante una noticia así
Para el musulmán, la primera obligación frente a una acusación sin pruebas es verificarla. Allah lo ordena en la sūrat al-Ḥuŷurāt:
¡Oh, ustedes que creen! Si un corrupto les trae una noticia, verifíquenla, no sea que dañen a gente por ignorancia y luego se arrepientan de lo que hicieron.
— Corán 49:6
El término que usa el Corán es fāsiq, quien se sale de la rectitud. La noticia de Trump no resiste esa verificación: ni las autoridades francesas, ni las agencias, ni los propios estudiantes han dado sustento a su versión. Y aun frente a quien nos agravia, el islam no permite responder con injusticia:
Que el odio hacia un pueblo no los lleve a ser injustos. Sean justos: eso está más cerca de la piedad.
— Corán 5:8
Ese es el ʿadl, la justicia que Allah exige incluso con el adversario. Por eso no celebramos el desorden ni los incendios de escuelas; pero tampoco aceptamos que se use el nombre del islam para encubrir el abandono de la educación pública ni para justificar la mano dura contra menores de edad. Unos jóvenes que piden maestros y salones dignos están pidiendo conocimiento, y el conocimiento es un bien que el islam ha honrado desde su primera revelación: «Lee, en el nombre de tu Señor».
Los imperios necesitan enemigos para justificarse. Durante siglos fueron los pueblos colonizados; hoy son los musulmanes y los migrantes, que en Francia son en buena parte hijos y nietos de esas mismas colonias. Frente a esa narrativa, nuestra respuesta es la verdad, la justicia y la firmeza, sin odio y sin miedo.
Que Allah proteja a la juventud de Francia y de todo el mundo, musulmana o no, y que haga triunfar la verdad sobre la calumnia.
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Fuentes
- N+ — Trump responsabiliza al islam y a la migración por las protestas de estudiantes en Francia
- Diario de Yucatán (EFE) — Trump culpa a la migración masiva de las protestas en Francia
- Deccan Chronicle (AFP) — Trump blames France protests on migration
- Arab News — Trump blames France unrest on mass migration, Islam
- Newsweek — Trump weighs in on France's school protest crisis
- L'Étudiant — Mouvement lycéen: le gouvernement lance cinq chantiers prioritaires
- The Jerusalem Post — France summons Iran's ambassador over disinformation
- Press TV — Iran summons French envoy over police crackdown on student protests
- Anadolu — Iran summons French ambassador over student protests
- Morocco World News — France summons Iran ambassador over alleged disinformation
- Al-Monitor (Reuters) — French Foreign Minister Barrot hopes Trump does not go ahead with threat against Iran
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