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Apple compra Q.ai, empresa israelí que detecta palabras que nuca dijiste en voz alta

Mundo islámico

Apple pagó entre 1,500 y casi 2,000 millones de dólares por Q.ai, una start-up de la entidad de ocupación con patentes para detectar palabras susurradas o articuladas sin sonido. La compra preocupa por lo que los softwares espías como Pegasus dejaron en México.

El 29 de enero de 2026, Apple confirmó la compra de Q.ai, una start-up de la entidad de ocupación fundada en 2022 y con sede en Tel Aviv, según Reuters, reproducido por Pulse 2. Apple no reveló las condiciones: Reuters habló de unos 1,600 millones de dólares, Calcalist de 1,500 millones y el Financial Times, citado por Engadget, de cerca de 2,000 millones. De confirmarse esta última cifra, sería su segunda mayor adquisición, solo detrás de Beats (3,000 millones en 2014).

Los tres fundadores (Aviad Maizels, Yonatan Wexler y Avi Barliya) y unos 100 empleados pasan a Apple. Maizels ya le había vendido a Apple en 2013 otra empresa, PrimeSense, cuya tecnología de sensado 3D terminó en el Face ID del iPhone. Entre los inversionistas figuran GV (el fondo de Google), Kleiner Perkins y Spark Capital; según PitchBook, citado por Globes, fundadores y empleados se repartirían cerca de mil millones de dólares.

Qué dice la patente

Apple no ha explicado para qué usará la tecnología. Su vicepresidente de tecnologías de hardware, Johny Srouji, solo habló de nuevas formas de combinar imagen y aprendizaje automático, y la empresa mencionó el reconocimiento de voz susurrada y la mejora del audio en entornos ruidosos. Lo que sí se conoce proviene de una solicitud de patente presentada en 2025: describe un método que usa «micromovimientos de la piel facial» para detectar palabras pronunciadas o solo articuladas, identificar a la persona y medir indicadores como emociones, ritmo cardiaco y respiración, según Reuters.

Un análisis de Privacy Guides resume que el sistema proyecta luz infrarroja sobre el rostro y deduce lo que se dice aunque no salga sonido, siempre que la persona mueva la boca.

Analistas advierten que estas capacidades plantean problemas de consentimiento, transparencia y cumplimiento de las leyes de protección de datos. UC Today señala que el énfasis de Apple en el procesamiento dentro del dispositivo podría atenuar esas preocupaciones, pero que el reto es tanto de confianza como técnico.

Q.ai se integrará a los centros de investigación y desarrollo que Apple mantiene en la entidad de ocupación, según Calcalist. Su gerente local, Rony Friedman, afirmó que es difícil encontrar un producto de Apple que no lleve el sello de sus empleados allí.

Aceleramos una investigación que debía tomar 20 años.

— Yonatan Wexler, cofundador de Q.ai, tras la venta, citado por Calcalist

«Start-up nation»: la etiqueta y la factura

El régimen de ocupación se presenta al mundo como una «start-up nation», expresión que popularizó el libro de 2009 de Dan Senor y Saul Singer, publicado como libro del Council on Foreign Relations. Su tesis atribuye el éxito a la innovación y a la inmigración, y dedica un capítulo a los «emprendedores del campo de batalla». Lo que el relato deja en segundo plano es quién financia el escenario.

El Servicio de Investigación del Congreso de EE. UU. (CRS) lo establece sin ambigüedad: la entidad de ocupación es la mayor receptora acumulada de ayuda exterior estadounidense desde la Segunda Guerra Mundial. Según el Council on Foreign Relations, citado por Fact Check Team, desde 1948 Washington le ha entregado más de 300,000 millones de dólares en ayuda económica y militar, ajustados por inflación, más del doble que cualquiera de los siguientes receptores en la lista (Egipto, Afganistán y Vietnam del Sur).

Para dimensionarlo: el Plan Marshall, con el que Estados Unidos ayudó a reconstruir Europa tras la guerra, repartió unos 13,000 millones de dólares de la época, alrededor de 145,000 millones a valores de 2017. Las cifras no son estrictamente comparables, porque cambian los años base del ajuste, pero el orden de magnitud es claro. Y el flujo continúa: el memorando vigente para 2019-2028 prevé 38,000 millones de dólares en diez años, y tras el operativo del 7 de octubre de 2023 el Congreso aprobó paquetes adicionales, entre ellos 3,500 millones en financiamiento militar y otro más amplio de 10,600 millones, según Fact Check Team.

Es decir: un sector tecnológico presentado como prodigio de mercado crece dentro de un régimen sostenido por el mayor flujo de ayuda estadounidense desde la posguerra, y sus empresas más valiosas terminan absorbidas por gigantes de Silicon Valley.

Entre los teléfonos espiados están 15 mil numeros de los activistas por los 43 Normalistas de Ayotzinapa

México ya conoce este negocio

En México los efectos de la industria de vigilancia de la entidad de ocupación no son hipotéticos. Pegasus, el programa espía de NSO Group, empresa de ese régimen que según RSF vende exclusivamente a gobiernos, permite acceder a todo el contenido de un teléfono. En junio de 2017, Citizen Lab, Artículo 19, R3D y SocialTIC documentaron mensajes con enlaces infectados enviados a periodistas, activistas y defensores de derechos humanos críticos del gobierno. Entre los blancos estaban Carmen Aristegui y su hijo, y Carlos Loret de Mola; Aristegui había revelado en 2014 el caso de la Casa Blanca que involucró al entonces presidente Enrique Peña Nieto, según RSF.

Las organizaciones señalaron que todas las pruebas apuntaban al propio gobierno mexicano, según BuzzFeed News; este lo negó. En 2021, el Pegasus Project reveló una lista de unos 50,000 números en el mundo, y Artículo 19 contó más de 15,000 con código de México, entre ellos defensores de derechos humanos, familiares de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, investigadores de la CIDH y más de 25 periodistas, según Zeta Tijuana.

La historia no terminó ahí. Una investigación posterior de R3D, Artículo 19 y SocialTIC, con análisis de Citizen Lab, documentó nuevos casos de espionaje contra periodistas y activistas durante la administración de Andrés Manuel López Obrador, con contratos entre el Ejército y la empresa Anstua, pese a que el presidente había asegurado que ya no existía relación con NSO, según Artículo 19.

Con ese antecedente, la pregunta ya no es si una start-up del régimen de ocupación puede leer un rostro, sino quién controlará esa capacidad cuando esté en millones de oídos y bolsillos, y bajo qué reglas. Apple no ha detallado cómo ni dónde se procesarían esos datos. México aprendió con Pegasus lo que ocurre cuando una herramienta presentada para combatir el crimen termina apuntando a periodistas.

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Fuentes

  1. Pulse 2 (con información de Reuters) — Apple Acquires Audio AI Company Q.ai
  2. Engadget — Apple acquires Q.ai for a reported $2 billion
  3. Calcalist — Apple acquires secretive AI startup Q.ai
  4. Calcalist — Why Apple paid billions for a company with no revenue
  5. Calcalist — Apple y su centro de desarrollo en la entidad de ocupación
  6. Globes — Q.ai founders, employees share $1b from Apple exit
  7. Privacy Guides — Apple Acquires Q.ai Startup for Silent Voice Input
  8. UC Today — Apple Taps Q.ai Tech
  9. MIT Sloan Management Review Middle East — Apple Acquires Stealth AI Firm Q.ai
  10. Council on Foreign Relations — Start-Up Nation (libro)
  11. Congressional Research Service — ayuda exterior de EE. UU. a la entidad de ocupación (RL33222)
  12. Fact Check Team — cifras del Council on Foreign Relations sobre la ayuda estadounidense
  13. Économie Matin — Combien a coûté le Plan Marshall ?
  14. RSF — México: periodistas espiados a través del programa Pegasus
  15. BuzzFeed News — Mexican government deployed spyware against journalists and activists
  16. Zeta Tijuana — Artículo 19 exige a FGR investigación por espionaje con Pegasus
  17. Artículo 19 — Army used Pegasus spyware against journalists and activists

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